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Anna Maria BordesBienestar consciente

Publicado el 9 de julio de 2026 · 1 min de lectura

Tres respiraciones que uso a lo largo del día

No hacen falta veinte minutos ni un cojín. Tres formas de respirar que caben en cualquier momento del día.

  • Respiración
  • Hábitos
Silueta de una persona sentada con las piernas cruzadas y las manos sobre las rodillas, a contraluz.

La pregunta que más me hacen después de un taller es siempre la misma: «¿y esto cuándo lo hago?». La respuesta corta es que lo bueno de la respiración es que ya la llevas puesta.

Estas tres las uso yo, y son las que más me repiten que se quedan.

Al despertar: alargar la salida

Antes de levantarte, tres minutos. Inspira contando cuatro y suelta contando seis. No fuerces nada: si contar seis te agobia, cuenta cinco.

La idea no es respirar «bien», es que la salida sea más larga que la entrada.

Antes de una conversación difícil

Una sola respiración, pero completa, con la boca cerrada y los hombros donde estén. Sirve para poner un espacio entre lo que pasa y lo que respondes.

Se puede hacer delante de alguien sin que se note.

Al final del día

Túmbate y pon una mano en el vientre. No cuentes nada. Sólo nota si la mano sube y baja, y cuántas respiraciones tardas en dejar de tener prisa.

Casi siempre son menos de las que uno se imagina.


Si algo de esto te resulta incómodo, para. La respiración no es un sitio donde haya que apretar.