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Anna Maria BordesBienestar consciente

Reflexología Facial

Cuando el cuerpo recupera el equilibrio, el rostro también lo refleja.

El descanso de después: rostro sereno, ojos cerrados.

La reflexología facial trabaja la estimulación de los puntos reflejos del rostro para favorecer el equilibrio físico, emocional y energético. Durante la sesión se estimulan también puntos reflejos de las manos y de los pies, que guardan una relación estrecha con el rostro.

Lo que la mayoría de las personas describe al terminar no tiene tanto que ver con la cara como con el conjunto: una sensación de haber parado de verdad. Es de las pocas sesiones en las que no hace falta contar nada.

Puede ayudarte si…

  • Vas con el cuerpo tenso y la cabeza a mil revoluciones.
  • Duermes poco o mal desde hace tiempo.
  • Necesitas un espacio de parada real, sin tener que explicarte.
  • Te cuesta volver a la calma y estar presente en lo que haces.
  • Quieres cuidar la piel dentro de un rato de descanso, y no sólo con producto.

Cómo trabajo

Trabajas tumbado/a en camilla, vestido/a, con la cara y el cuello descubiertos. La sesión es silenciosa salvo que prefieras lo contrario.

Para estimular los puntos reflejos uso un pequeño instrumento vibratorio, muy suave y nada invasivo, que permite trabajar con precisión y delicadeza, sin dolor ni molestias.

Después completo la sesión con un masaje manual sobre los meridianos de acupuntura del rostro. Es un trabajo que no se queda en la cara: ayuda a soltar tensiones y deja una sensación profunda de relajación y bienestar. Mucha gente se duerme, y es buena señal.

Durante la sesión uso cosmética fresca de RINGANA, elegida para acompañar el trabajo facial y ofrecer a la piel un rato de cuidado, hidratación y bienestar. Así la sesión se convierte también en un ritual de cuidado facial consciente.

La reflexología facial forma parte de mi enfoque integrativo: cada sesión se adapta a la persona y, cuando tiene sentido, se combina con otras herramientas como la homeopatía, la kinesiología emocional, las Flores de Bach, la acupuntura codificada o la respiración consciente.

Es cosmética fresca, la misma que uso en consulta y que tengo en mi propia tienda. Soy socia de la marca, y por tanto gano dinero si compras a través de mí. Lo digo claro para que puedas valorarlo: lo que hacemos en la sesión no depende de que compres nada.

Descubre mi propuesta de cosmética saludable

Qué pasa en una primera sesión

Duración
60 min
Precio
51 €
Qué traer
Nada en particular. Si vienes maquillado/a, retiraremos el maquillaje al empezar.
Qué NO va a pasar
No es un tratamiento estético y no promete ningún cambio visible en la piel. No hay aparatología estética: el instrumento sirve para estimular puntos reflejos, y el cuidado facial acompaña al trabajo reflexológico, no es el objetivo de la sesión.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo que un masaje facial?
No exactamente. Un masaje facial cosmético se centra en el cuidado de la piel con técnicas manuales y producto. Aquí el trabajo es sobre puntos reflejos y meridianos de acupuntura, con un pequeño instrumento vibratorio y con las manos, y lo que se busca no es sólo el rostro sino una sensación de equilibrio y bienestar en todo el cuerpo. El cuidado facial con cosmética fresca de RINGANA está, pero acompaña al trabajo reflexológico.
¿Duele?
No. El instrumento es muy suave y nada invasivo, y el trabajo manual se hace con presión suave y sostenida. Puede haber algún punto más sensible que otro; dilo y se ajusta.
¿Puedo maquillarme después?
Sí, pero si puedes, te recomiendo no hacerlo enseguida. Al terminar, la piel queda limpia, hidratada y cuidada, y es agradable dejarla respirar un rato.
¿Cada cuánto tiene sentido venir?
Depende de para qué. Hay quien viene de forma puntual, en una temporada concreta, y quien lo incorpora como un cuidado regular. Lo vemos al terminar la primera.

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¿Lo hablamos?

Si no tienes claro si esto es lo que necesitas, escríbeme y lo vemos. No hace falta que lo decidas tú solo/a.

Reservar una sesión

Este acompañamiento no es un tratamiento médico y no sustituye el diagnóstico, el criterio ni la medicación de tu profesional sanitario. Si tienes un problema de salud, consúltalo con tu médico.